Interpretaciones contemporáneas e ideas de lo sobrenatural en torno a la muerte
 
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D E B A T E

Los abatidos al patíbulo: disciplina y control de la muerte durante el bandolerismo en Brasil
Juan Camilo Riobó Rodríguez
Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Bogotá, Colombia

 

Resumen

En este trabajo se realiza un análisis semiótico del fenómeno del bandolerismo en Brasil por medio de la masacre de Angico, en el noreste brasileño, episodio central en el ocaso de los cangaçeiros o bandidos nordestinos. Perpetrada en junio de 1938, allí se dio muerte a Virgulino Ferreira, alias Lampião, a su compañera María Bonita y a nueve de sus lugartenientes. El artículo indaga en una fotografía tras las ejecuciones como situación de etiqueta social, así como en la significación de los recursos empleados por la fuerza pública para mitigar los efectos políticos de las cuadrillas bandoleras en el noreste brasileño. Una de estas prácticas consistió en la exposición de los cuerpos abatidos, en aras de construir una imagen palpable de poderío y efectividad militar, a partir de la glorificación de la justicia y su valor correctivo.

Palabras clave: cangaçeiros, Lampião, muerte, etiqueta, cuerpos, prácticas, Brasil.

 

Abstract

In this work a semiotic analysis is conducted on the phenomenon of bandolerismo (banditry) in Brazil vis-à-vis the massacre of Angico in the country’s Northeast, a central episode in the decline of the cangaçeiros or northeastern outlaws. In June 1938 the massacre took the lives of Virgulino Ferreira, alias Lampião, his partner María Bonita, and nine members of their band. The article delves into a photo taken after the executions as a situation of social etiquette and into the significance of the resources employed by law enforcement to mitigate the political effects of bandit gangs in northeastern Brazil. One of these practices was to display the bodies of those killed to construct a palpable image of power and military effectiveness, based on the glorification of justice and its corrective value.

Keywords: cangaçeiros, Lampião, bandits, death, etiquette, bodies, practices, Brazil.

 

La semiología como ciencia estudia la vida de los signos lingüísticos en su función social (Guiraud, 1999: 107-133). Para Saussure, el signo es definido como un código formal de la comunicación y emerge en forma de rito ceremonial, fórmulas de cortesía, rituales sociales y saludos, entre otros. La comunicación que dota el signo en la trasmisión de ideas y mensajes se estructura en un sistema de códigos que la conforman: objeto, referente, código de transmisión y destinatario. Su función comunicativa es la emotividad entre el mensaje y el emisor, lo connotativo con la reacción del receptor cuando recibe el mensaje, la poética en la función estética del mensaje, su transformación en un objeto y, finalmente, la función fáctica que afirma la comunicación en las relaciones sociales por medio de los procesos que dotan de significación a los signos (ibidem: 13). Estas funciones distinguen un signo lógico y otro expresivo que constituyen el sentido de información del círculo transmisor de comunicación, con lo cual se distingue la socialización del lenguaje en los sistemas culturales (idem).

Para John Deely (1996: 53-77), el rol del signo debe estudiarse con un método que profundice la reflexión sobre las capas de intensidad de la marca comunicativa en la sociedad y una actividad semiótica que brinde un punto de vista de prelación entre los elementos constitutivos del acontecimiento dentro del signo. Deely apuesta por concertar, en la semiosis, la concentración del signo en cualquier actividad humana y la revelación del método semiótico por sus partes intertextuales, enfocado en las perspectivas objetuales de su significado y sus impactos en los roles ceremoniales sociales y culturales. Es en parte la búsqueda de un método de interpretación la que distingue las construcciones del lenguaje, las señales, los códigos; en definitiva, los espacios en que circula su producción semántica como un todo de sentido y significación.

Ejemplo de estos lugares de movilización del signo, en el cual ceremonia y ritualidad son participantes, es el estudio del Baile de los negritos, en Uruapan, por parte de Jorge Amos Martínez (2002: 95-122), quien señala cómo estas danzas son textos culturales de identidad que agrupan una serie de signos en máscaras, kinemas, bailarines, etc., y que otorgan un vaso comunicante con los asistentes al baile. Asimismo menciona que las fiestas durante la Colonia servían para mantener las estructuras de castas. Con el tiempo, las sociedades negras e indígenas vieron en estas festividades la posibilidad de recrear sus propias culturas, hasta que los signos del baile trascendieron en la identidad étnica, que luego se integró al resto de la población (ibidem: 116). Este ejemplo nos permite acercarnos a las dinámicas del signo en la comunicación, en el mismo lugar que la cultura traza sus propias maneras de sentido e interpretación; para este caso particular, el baile demuestra la importancia del análisis textual de los fenómenos y sus roles en el contacto con la actividad humana.

A raíz del valor del signo en la sociedad, es importante analizar situaciones que contribuyan a visibilizar la relación del signo en el acontecimiento. En este sentido, la perspectiva analítica de interpretar la semiótica del comportamiento humano, como lo hace Civ’jan (1979: 173-187) con la etiqueta de los actos protocolarios, identifica el alcance del signo en las relaciones sociales por medio de los actos de ritualización y ceremonia. Se trata de situaciones de etiqueta que profundizan las dinámicas de acción de los símbolos en sus vínculos con la sociedad, en concreto la inserción de los signos en complejos sistemas de representación con un significado preciso de desplazamiento entre emisor y receptor, significante movilizado por una necesidad de comunicación inherente a la operación sociopolítica de las personas con su medio. El autor señala que en cualquier puesta en escena, como una reunión familiar, una cena de trabajo, el entierro de un difunto o la celebración de una festividad, entre otras formas de vínculo y contacto entre grupos, existen actos de trascendencia que implican una intención de comunicar, así como roles que posibilitan la salida y llegada del mensaje deseado.

Para el siguiente ejercicio de etiqueta se utiliza una imagen que retrata el ocaso del bandolerismo en Brasil, con el asesinato de Virgulino Ferreira da Silva, alias Lampião, en el marco de la recordada masacre de Angico, en el noreste de ese país. El análisis se centra en una fotografía de la escena del “asesinato”,1 en la que se observan 11 cabezas superpuestas en una escalera, así como en la serie de objetos que las rodean, como armas, cananas, sombreros, bolsos y unas máquinas de coser, entre otros elementos. La imagen imita una estructura piramidal que recopila una muestra característica de objetos comunes de los forajidos nordestinos en el siglo XX, representación barroca de lo que podemos denominar a priori como una teatralización del castigo frente a los criminales: acto mortuorio que marca la historia del final del bandolerismo en Brasil con la muerte del célebre Lampião.

La fotografía retrata una situación de etiqueta social, ya que implica una organización simbólica en la transmisión de un mensaje, comunicación integrada a un móvil de expresión que condensa signos para su difusión. Este tipo de función acentúa el proceso comunicativo del binomio emisor-receptor; es decir, existe una instancia organizativa que produce el sentido, en este caso la presencia del terror y la afirmación del poder en una situación de sometimiento; en concreto, la teatralización de la muerte por parte del emisor para la propagación de un mensaje correctivo dirigido a los receptores: “cabezas cortadas”, signo inmerso en un contexto de inestabilidad política y visibilidad de figuras indisciplinadas en una región agreste y conflictiva.

 

1 La fotografía tuvo un papel importante en la difusión del mito bandolero. Los “Robin Hood” del pasado quedaron retratados para la posteridad. Así se creó toda una iconografía romántica y fantástica en blanco y negro que, con la popularización del retrato fotográfico, propagaría la figura de estos singulares personajes (véase Marco, 2001: 190).

   
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